sábado, 19 de julio de 2014

De Gaza a Donetsk, ¡muera el imperialismo asesino!


El imperialismo lleva las contradicciones del capitalismo hasta su último límite. Esta es la fase en la que nos encontramos inmersos, la de la omnipotencia de monopolios industriales y grandes bancos, la del dominio absoluto de la oligarquía financiera de las potencias imperialistas, la de un capitalismo agonizante, parasitario y putrefacto empeñado en su supervivencia histórica, siempre a costa del sudor y la sangre de millones de trabajadores y de pueblos enteros sometidos a su bota criminal. La etapa de luchas entre las potencias dominantes y sus diferentes grupos financieros por fuentes de materias primas y mercados, por un nuevo reparto de un mundo ya repartido, caracterizada por la aparición de nuevas potencias enfrentadas a las que se aferran desesperadamente a sus conquistas. El imperialismo, no sólo exacerba la contradicción nuclear entre capital y trabajo, entre explotadores y explotados, sino que en virtud de las leyes universales que rigen su accionar, exacerba de igual forma la contradicción entre grupos monopolistas y potencias imperialistas, así como entre éstas y decenas de países neocoloniales y dependientes sometidos a sus intereses económicos, financieros y comerciales; y sitúa como contradicción fundamental o primaria, a nivel mundial, la contradicción entre la aspiración máxima de la burguesía – el mantenimiento y profundización del imperialismo – y la aspiración máxima del Proletariado y pueblos explotados del mundo por emanciparse del yugo que les supone el imperialismo, que no es otra cosa que la consecución del Socialismo.

Ucrania es un vivo ejemplo de cómo actúa el imperialismo y cómo los oligarcas no dudan en derramar la sangre de los trabajadores con el único objeto de lucrarse. El pueblo ucraniano es otra víctima más de un golpe de estado fascista, instigado y apoyado activamente tanto por los EEUU como por la Unión Europea, consecuencia de la contienda que tienen con la potencia imperialista rusa por el control geopolítico de la zona así como de los recursos de dicha nación. El marcado debilitamiento del bloque imperialista aglutinado en torno a la OTAN, no sólo provoca el fortalecimiento de nuevas potencias imperialistas como Rusia o China –claro ejemplo de ello es la extensión de sus monopolios tanto en América Latina, África, Asia e incluso Europa-, sino también la confrontación directa entre aquellos que no están dispuestos a aceptar su decadencia y los que aspiran a tomar nuevas posiciones. No cabe duda que la fuerte resistencia antifascista organizada en Donetsk y Lugansk, por su carácter popular y antioligárquico, no sólo ha provocado la furia criminal entre los patrocinadores del oligarca Poroshenko y sus mercenarios banderistas, sino que también ha generado desconcierto entre los que fueron fervientes patrocinadores del oligarca Yanukovich.

En este mismo contexto, y como continuación a la desestabilización continua de la principal fuente energética del mundo, el imperialismo sigue sacudiendo Oriente Próximo, verdadero maná para los monopolios industriales y financieros. Irak, Siria, Líbano y ahora nuevamente Palestina vuelven a poner de manifiesto el papel de gendarme del gran capital asignado al Estado sionista de Israel en esa zona vital para las grandes petroleras y monopolios energéticos occidentales, rusos y chinos. Ante la escalada militar en la zona, a la entidad sionista no le basta con mantener a un pueblo entero preso en bantustanes infames, ocupado militarmente y despojado de su tierra, sino que es necesario masacrarlo regularmente a base de bombas e invasiones armadas a fin de que asimile su condición de colonia al servicio de Israel. No en vano sus repetidos crímenes de lesa humanidad contra la población palestina, así como las repetidas guerras y ocupaciones –desde el Golán sirio al Sinaí egipcio o el sur del Líbano-, siempre cuentan con la impunidad de sus poderosos protectores.

La enésima crisis capitalista, no sólo agudiza la lucha de clases, sino que desnuda la faz criminal del imperialismo. No extraña que en tal contexto, las clases obreras europea, estadounidense, rusa o china sean sometidas, explotadas y empobrecidas hasta el límite, mientras los aparatos militares se multiplican en el seno de los Estados imperialistas. Así, un Estado como el español, dónde millones de familias obreras carecen de alimentos, vivienda o trabajo, no tiene reparos en destinar cientos de millones de euros en intervenciones militares en el extranjero, colaborando en las masacres sionistas en Palestina o apoyando y financiando los repetidos crímenes en la Ucrania insurrecta, tal y como ha venido haciendo a través del apoyo a mercenarios sirios o con el costosísimo envío de material bélico para la ocupación y destrucción de Libia. El Estado español, como estado miembro de la UE y con sus fuerzas armadas integradas de pleno en el brazo armado del imperialismo yanqui-europeo, no es más que un instrumento al servicio de la oligarquía financiera, que al tiempo que impone una férrea dictadura capitalista frente a la clase obrera y clases populares en territorio español, se posiciona como enemigo jurado de millones de hombres, víctimas de las bombas y las incursiones militares de la OTAN y sus satélites.

Explotación, miseria, guerra y ocupación, he ahí los rasgos distintivos de la fase putrefacta y senil del capitalismo. Trabajadores muertos y enfermos en sus puestos de trabajo, lanzados al pozo del desempleo, obreros con sueldos de miseria que no pueden dar de comer a sus hijos, familias desahuciadas, miles de suicidios, esa es la cruda realidad en las metrópolis imperialistas. Ciudades devastadas como Slaviansk o Kramatorsk, sindicalistas quemados vivos en Odessa, hordas nazis masacrando al bravo pueblo antifascista ucraniano. Decenas de niños palestinos desmembrados, un pueblo entero preso en una franja de Gaza bombardeada por aire, mar y tierra. He ahí el rastro de sufrimiento y muerte que deja a su paso una clase dominante parasitaria y criminal y un capitalismo agonizante que muestra de forma descarnada a las masas laboriosas la necesidad de organizar la revolución socialista. La única salida que tenemos los Pueblos para frenar la barbarie imperialista es la unión de los trabajadores contra el sistema capitalista, contra los estados capitalistas y contra la burguesía. Las luchas entre bloques y grupos monopolistas debilitan al imperialismo, pero sólo la inquebrantable unión de las fuerzas proletarias y populares en la lucha por el socialismo, puede romper de raíz este estado de cosas insostenible.

En las manos de los explotados, de los parias, de los trabajadores, está el fin de la locura imperialista, de la paz y para ello no tenemos otra salida que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales. El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con toda resistencia antiimperialista, pues tanto a las autodefensas ucranianas como a la resistencia palestina les asiste el legítimo derecho a defenderse por todos los medios de las incursiones militares del imperialismo.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la militancia, a los amigos de nuestro Partido y a los trabajadores del estado español a solidarizarse con nuestros hermanos ucranianos y palestinos. Y esta solidaridad sólo puede venir luchando contra los capitalistas y contra el Estado imperialista español -que arma y ampara a nazis y sionistas-,  construyendo el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, desarrollando los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia obrera para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad,  donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡POR LA PAZ, DESTRUYAMOS EL CAPITALISMO!

¡BASTA DE CRÍMENES IMPERIALISTAS!

¡CONSTRUYAMOS FUP, CONSTRUYAMOS SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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